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Hay dueños que cepillan a su perro cada día y dueños que solo lo hacen cuando el pelo ya es un problema. La mayoría estamos en algún punto intermedio, intentando encontrar una rutina que funcione sin convertir cada sesión en una lucha.

Lo que casi nadie te dice es que la diferencia entre que el cepillado sea un desastre o un momento agradable no está en la técnica ni en la paciencia, está en la herramienta. Un peine equivocado tira del pelo, hace daño y tu perro sale corriendo en cuanto lo ve. La herramienta correcta desliza, desenreda sin tirones y convierte el cepillado en algo que tu perro acaba asociando con atención y cariño.

En Lolo’s hemos creado herramientas de aseo pensadas para que cuidar a tu perro en casa sea fácil, cómodo y, con un poco de práctica, incluso agradable para los dos.

¿Por qué el cepillado es más que estética?

Antes de hablar de herramientas, hay algo que merece la pena entender. Cepillar a tu perro no es solo para que esté guapo. Es una cuestión de salud.

El cepillado regular elimina pelo muerto que, si se acumula, forma nudos y enredos que pueden tirar de la piel y causar irritación. También retira suciedad, polvo y restos de plantas que se quedan atrapados en el pelo después de cada paseo. Estimula la circulación sanguínea de la piel, lo que mejora la salud del manto. Te permite detectar a tiempo parásitos como garrapatas o pulgas, bultos, heridas o problemas en la piel que de otra forma pasarían desapercibidos. Y distribuye los aceites naturales del pelo, que es lo que le da brillo y protección.

Un perro que se cepilla regularmente tiene menos nudos, menos problemas de piel, pierde menos pelo por la casa y, en general, necesita menos visitas al peluquero canino. No es un lujo, es mantenimiento básico.

Cada pelo necesita su herramienta

Aquí es donde la mayoría de la gente se pierde. Compra un cepillo genérico, lo usa para todo y se frustra porque no funciona bien. Lo cierto es que cada tipo de pelo requiere una herramienta diferente, igual que tú no usas el mismo cepillo para el pelo mojado que para el seco.

Pelo corto y liso

Perros como Beagles, Boxers, Dálmatas o Podencos. Su pelo parece fácil de mantener, pero sueltan mucha cantidad, especialmente en época de muda. Lo que necesitan es un peine de muda que arrastre el pelo muerto de la subcapa sin dañar el pelo exterior, y un cepillo de púas simples para el repaso final y dar brillo.

Con una o dos sesiones por semana es suficiente para mantenerlos en orden.

Pelo medio y denso

Golden Retrievers, Pastores Alemanes, Border Collies, Huskies… Perros con doble capa que sueltan pelo como si fuera su trabajo. Aquí necesitas artillería. La carda expulsa pelo es la herramienta estrella para estos mantos: penetra en la subcapa y extrae el pelo muerto sin cortar ni dañar el pelo vivo. Es impresionante la cantidad de pelo que sale en cada pasada.

Complementa con un peine grande para repasar y asegurarte de que no quedan enredos, y un peine doble que combina púas anchas para desenredar y púas finas para el acabado.

Estos perros necesitan cepillado tres o cuatro veces por semana, y a diario en época de muda.

Pelo largo y propenso a enredos

Yorkshire Terriers, Malteses, Shih Tzus, Cocker Spaniels… Perros cuyo pelo se enreda con facilidad y donde los nudos pueden convertirse en un problema serio si no se atienden a tiempo. El peine corta nudos es esencial aquí: sus cuchillas integradas deshacen los nudos sin tirar de la piel, algo que tu perro agradecerá enormemente.

Para el mantenimiento diario, el cepillo de púas doble es muy práctico: un lado con púas metálicas para desenredar y otro con cerdas suaves para alisar y dar brillo. Con una sola herramienta tienes dos funciones.

Estos perros necesitan cepillado diario o cada dos días como mucho. Si dejas pasar una semana, los nudos se apelmazan cerca de la piel y solo un profesional podrá resolverlo sin hacer daño.

Pelo rizado o de tipo lana

Caniches, Bichones, Lagottos… Pelo que no cae pero que crece continuamente y tiende a formar nudos densos. La carda metálica extragrande es ideal para estos mantos porque abarca más superficie en cada pasada y sus púas flexibles trabajan bien el rizo sin romperlo.

Combínala con el peine corta nudos para las zonas conflictivas, detrás de las orejas, axilas, entrepiernas, y tendrás un equipo completo. Cepillado cada dos o tres días como mínimo.

La técnica importa (pero es más simple de lo que parece)

No necesitas ser peluquero canino para cepillar bien a tu perro. Solo necesitas tres principios.

Primero, siempre a favor del pelo. Parece obvio, pero muchos dueños cepillan en cualquier dirección y eso tira y molesta. Sigue la dirección natural del crecimiento del pelo.

Segundo, de fuera hacia dentro. Empieza por las capas exteriores y ve profundizando poco a poco. Si intentas llegar a la subcapa directamente, el cepillo se enganchará en los nudos superficiales y será incómodo para tu perro.

Tercero, zonas conflictivas con cuidado. Detrás de las orejas, la barriga, las axilas y la zona entre las patas traseras son las zonas donde más nudos se forman y donde la piel es más sensible. Usa herramientas específicas como el peine corta nudos y trabaja con paciencia.

Y un consejo que vale oro: haz las primeras sesiones cortas. Cinco minutos, premio al final, y a otra cosa. Cuando tu perro asocie el cepillado con un momento positivo, podrás alargar las sesiones sin resistencia.

Después del baño: el albornoz que cambia las reglas

Bañar a un perro en casa es un deporte de riesgo. Lo sabes si lo has intentado. Pero lo que viene después del baño, ese momento en que tu perro sale de la bañera y decide que el mejor sitio para secarse es tu sofá, tu cama o tu alfombra favorita, es donde un albornoz marca la diferencia.

Nuestros albornoces para perros absorben el agua rápidamente, se ajustan con facilidad y permiten que tu perro se seque sin dejar un rastro de agua por toda la casa. Los hay en tres modelos (Jade, Sand y Zoe) y están pensados para que el post-baño deje de ser un caos y se convierta en algo llevadero.

Son especialmente útiles en invierno, cuando no puedes secar al perro al aire libre, para perros de pelo largo que tardan mucho en secar, después de días de playa o río, y como complemento al secador para reducir el tiempo de secado.

Cuándo ir al profesional

Somos honestos: el cepillado en casa cubre el mantenimiento diario, pero no sustituye al peluquero canino. Hay cosas que requieren manos profesionales: el corte de pelo completo, el vaciado de las glándulas anales, el limado o corte de uñas si no tienes experiencia, y los nudos muy apelmazados que están pegados a la piel.

Lo ideal es combinar el cepillado regular en casa con visitas al peluquero cada mes o dos meses, dependiendo de la raza y el tipo de pelo. El cepillado en casa hace que esas visitas sean más fáciles, más rápidas y más baratas, porque el peluquero trabaja sobre un manto cuidado en lugar de tener que deshacer semanas de abandono.

Tu kit de aseo básico

Si tuviéramos que recomendar un kit mínimo para empezar, sería este: una carda (la expulsa pelo si tu perro tiene subcapa densa, la metálica extragrande si tiene pelo rizado), un peine para el acabado y detección de nudos, y un albornoz para los días de baño.

A partir de ahí, vas sumando según lo que necesite tu perro. El peine corta nudos si tiene tendencia a enredarse. El cepillo de púas doble si quieres una herramienta todo en uno para el día a día. El peine de muda si en época de cambio de pelo tu casa parece una fábrica de peluches.

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